Grandes amigos guías de piragüismo

Reflexiones sobre la profesión de Guía de Piragüismo

Recientemente he visto publicados varios artículos sobre la profesión de guía de piragüismo y me gustaría exponer mi visión. Como dice Zapa de Kalahari en su blog el buen guía es alquien que con pasión trata de mostrarnos la naturaleza a la vez que transmite unos valores, y vive acorde a ellos. Por otro lado habla de guias empresarios que se mueven principalmente por dinero y de guías que se ven presionados por empresas con objetivos de rendimiento y no pueden desarrollarse como quisieran; los malos guías.

Aunque pienso que razón no le falta en ese análisis, creo que la mayoría de los guías se sitúa entre ambos extremos. Las decisiones que tomamos nos empujan hacia uno u otro lado. Y es el tiempo el que nos va definiendo como buenos o malos guías.

Cuando comencé a principios de los 90 como guía de aguas bravas no teníamos muchos referentes. Algunos veníamos del mundo de la competición y otros del kayak alpino. Con mucha ilusión fuimos creando la figura del guía juntando los conocimientos de cada uno. Colaborando entre todos creamos un modelo en Murillo de Gállego.

Más tarde vino la regulación de la profesión. La Federación Española de Piragüismo tomó las riendas y creó una titulación. Muchos nos enfadamos porque no nos tomó en cuenta a los guías para su elaboración. Pero con la promesa de que el título íba a ser definitivo y válido, aceptamos e hicimos el curso y los exámenes. Luego ha resultado que los títulos no son homologables por fallo en el diseño de los cursos. Y hemos pagado los guías, no los que diseñaron las titulaciones.

Años después hubo una oportunidad en Murillo de Gállego de unirnos y desarrollar un curso en el que íbamos a colaborar todos los guías de la zona. Pero otra vez, alguno sabrá por qué, nuestra ilusión se volvió a venir abajo y se disiparon las posibilidades de crear un proyecto común.

Por otro lado las competencias de impartir titulaciones se repartieron por comunidades y cada zona empezó a adecuarlo a su entorno. A mi parecer esto no fue muy acertado porque muchas veces ocurría que se adaptaba la titulación a una zona concreta pero se capacitaba para operar en cualquier río del estado. Es decir, un guía que obtenía el título en una comunidad «fácil» podía operar en un río difícil como el Ara si quería.

Todavía seguimos reivindicando la profesión de guía

Viendo el análisis del recorrido de las titulaciones no me extraña que todavía estemos reivindicando nuestra profesión. Creo que esto es debido a que no se ha tomado en serio la formación. El nivel de exigencia ha sido muy bajo en los cursos y eso ha hecho que no se valore la titulación.

En este aspecto creo que parte de la culpa ha sido nuestra, de los guías, que no hemos sabido exigir que las enseñanzas y los exámenes fuesen estrictos. Eso hubiese ayudado mucho a que los guías titulados fuésemos más reconocidos. Pero en muchos casos se ha optado por facilitar la obtención de titulaciones como una especie de ayuda a los nuevos aspirantes.

Y creo que eso ha sido un error en varios sentidos. Por un lado se devalúa la profesión de guía y por otro se capacita a una persona a guiar a otros en un entorno en el que no está capacitado. Y eso queda como una responsabilidad moral del examinador a mi parecer.

En este momento las titulaciones pasan a ser competencia de Educación. Creo que es un buen momento de reflexionar y tratar de trasmitir la idea a los nuevos formadores de que ser estrictos es bueno para la profesión. Porque unos estudios difíciles de superar exigen al alumno aplicarse, saldrán guías mejor formados y al final todos saldremos ganando.

Reflexiones sobre la profesión de Guía de Piragüismo fecha de creación: mayo 6th, 2019 por: Ramon Etxaniz