El equipo en Noruega

Kayak por Noruega

kayak por Noruega es como titula Jon Otamendi la crónica del viaje que ha realizado junto con Eric Deguil, Mikel Sarasola y Paulo Garikano. Otamendi es un conocido palista al que hemos ayudado en la adquisición de una Dagger Nomad y que nos recompensa con una entretenida y divertida visión de esta aventura.

“Seguro que muchos de vosotros cuando empezasteis en esto del piragüismo teníais algún sitio, país o rio en el mundo que os hiciese especial ilusión conocerlo y remar en sus aguas.
En mi caso tenía varios… desde que los “mayores” del equipo me pasaron un video VHS hace unos 15 años en el que se veía a varios piragüistas recorrer diferentes ríos del globo terráqueo, con sus cascadas, rampas, rulos y un largo etc, se me quedó grabado el nombre de Noruega en la mente.

kayak por noruega
Con el tiempo fueron apareciendo nuevos sitios y nuevos ríos y el nombre de Noruega se fue diluyendo poco a poco, hasta que hace un par de meses Mikel me comentó que se iba con el kayak por Noruega… “¡umm… suena bien!¿para 3 semanas?… pues va a ser que voy”. Y así fue como después de varios años nos poníamos de camino hacia la península escandinava.
Bueno, con parada de 3 días en los Alpes para ayudar a nuestro amigo Iñaki Añorga, que se apunto a la Swiss Man (3 600 m. nadando, 180 km en bici con muuucha cuesta y una maratón que terminaba a las faldas del mítico Eiger) y junto con la team manager Izaro pasamos un interesante día de persecución por las carreteras suizas… al final el resultado no fue tan bueno como lo esperado, pero ello no quita merito a todo el trabajo que realizo el “baxurde de Aginaga”.
Tras esta breve parada y con nuestra flota de “Jackson Karmas” y mi imprescindible “Dagger Nomad 8.5” sobre la furgo del Mikel, marcamos Voss en el GPS y en un par de días ya estábamos apuntándonos en la cola del “Veko Extrem Sport”.

El equipo en Noruega

El equipo en Noruega

Tras el olor a calcetines húmedos de los últimos dos días, ahí ya empezaba a oler a piragüismo… primero nos juntamos con Eric, con quien ya habíamos hablado un par de semanas antes de salir, y poco a poco fue apareciendo gente de todas las nacionalidades la mayoría acampados junto al lago, todos ellos con un denominador común… las ganas de empezar a remar!
El primer día nos acercamos al Mykrdal, con intención de hacer una primera toma de contacto y analizar el tramo de competición (en el que finalmente no participé porque los 100 € de inscripción me parecieron excesivos). Esa “noche” la pasamos junto al rio para aprovechar al máximo el tiempo y a la mañana siguiente tras unas cuantas bajadas, tocaba la competición! Las cosas les fueron bien tanto a Mikel como a Eric… el primero de ellos quedo 5º tras una segunda gran bajada y Eric consiguió un meritorio 2º puesto tras Sam Sutton.
Se trata de un rio muy interesante, con conocidos pasos como el “Triple Combo”, cascada del “take out” o el “Triple Drop”. Que a pesar de no ser excesivamente difícil, permite disfrutar de una increíble variedad de corrientes a lo largo de toda la bajada.

kayak extremo en Noruega

kayak extremo en Noruega

Durante varios días recorrimos los ríos que rodeaban Voss y bajamos algunos saltos como el “Money Drop”, el “Kittle Braker” o el “Nose Braker” en el que no hice precisamente una buena línea… bueno, por qué negarlo… rocé la roca que da nombre a esta sección, aunque gracias al volumen que tiene la piragua, pude salir sin mucha dificultad!
A los pocos días llegó Paulo a Voss y con el vinieron los trucos de magia. Tras un par de breves descensos por el “Fun Run” y su consiguiente barbacoa, comenzamos tres días de intenso piragüismo… dormir, dormir, desayuno, piragua, cena y volver a empezar! El verano se había adelantado algo más de un mes este año en Noruega, por lo que el deshielo estaba avanzado para cuando llegamos, lo que unido al sol caribeño y a la ausencia de lluvia, nos impidió disfrutar de pasos típicos como el “Double Drop” entre otros! Aunque lo que funcionaba lo hacía “de luuujo!”
Tras el final del Festival de Voss, comenzó el éxodo de piragüistas hacia el norte a lo que nos unimos un par de días más tarde. Ese martes cargamos de nuevo las piraguas y unas 5 horas más tarde las descargamos a orillas del Sogndal, un entretenido rio, muy variado y con un tramo final (llamado también el “Triple Combo”) que parece diseñado al detalle. Tres saltos enfilados, con poza en el fondo, realmente alucinante. Los saltos no son muy difíciles… el primero tiene un rulo en la entrada que te hace variar la dirección justo antes de boofear el salto. El segundo tiene una especie de lengua por la derecha y el tercero justo por la mitad y en punta (por experiencia recomiendo no ir por la derecha… casi me deje los piños), lo malo la salida del rio, que poco más poco menos necesitas un titulo de guía de media montaña para salir de ahí. Y una vez fuera a Otta y de allí al Tora Bora (no al Bora Bora)!

otamendi en kayak
El Tora Bora es un rio bastante conocido pero no muy frecuentado, que cuenta con unas grandes rampas y algunos saltos de los de tirarte con traje de alas, que si no lo coges con un caudal adecuado, la cosa cambia y mucho.
Dudé entre sí ir con zapatillas o descalzo, y por suerte no me decanté por la opción “Nativo del Amazonas”. Lo que en un principio iba a ser una caminata de 15 minutos se convirtió en una excursión de más de 3 horas. Las cascadas tenían muy buena pinta, pero lo que había por encima tampoco tenía ningún desperdicio. Se trataba de un tramo muy constante del que nunca habíamos oído hablar y tras la larga caminata hasta la punta del monte, que es donde nacía el rio, vimos que eso tenía muy buena pinta.
Al día siguiente cargamos las piraguas, ropa, comida y cámaras y directos para el punto que habíamos visto el día anterior.
Eric sospechamos que tenía antepasados Sherpas, Uigures o Lamas… o que en los ratos libres se dedica a hacer mudanzas de pianos a 9º pisos; no llegamos a una conclusión concreta! Pero lo que sí pudimos comprobar es que llevaba la piragua en la cabeza como los guiris llevan la gorra, sin problemas!
Después de varias horas y unos cuantos kilómetros, llegamos a un precioso sitio que sería nuestro “put in” o embarque. La nieve aún permanecía en ese sitio y unido al fresqui que hacía, recordaba bastante a paisajes como Groenlandia o el norte de Canadá. Intenté recordar las técnicas de huida en caso de que apareciese un oso polar (aunque más tarde comprobé que estaban como a unos 3000 km al norte).
El rio comenzó tranquilo, aunque a medida que bajábamos la cosa se ponía más seria… bajamos rápidos como “La Guerra”, “Motocross” o “Dirty Dancing”, todos ellos bautizados por nuestro amigo el transportista de pianos. A la hora y media de bajada es cuando llegaron los pasos mencionados que en su totalidad no abarcarían más de 3 km, pero para los que necesitamos toda esa tarde. Hubo tramos asequibles, complicados e incluso algún que otro porteo, aunque seguramente el que más nos costó decidirnos por no bajar, fue una rampa que poco después de la entrada tenía un autoboof muy bonito, pero que si no lo clavabas se te clavaban las rocas en la cara.
Tras estos 3 km, un cañón muy continuo que al no saber lo que venía y debido a sus verticales paredes, creaba cierta incertidumbre por la imposibilidad de portear. No hubo grandes imprevistos y quitando algunas pilladas en los rulos, más como consecuencia del cansancio que de la dificultad técnica, llegamos a un punto en el que hacía las 21:30 decidimos salir, dejar las piraguas en la orilla, volver andando a la furgo y una hora después estábamos cenando con la intención clara de continuar al día siguiente, que fue cuando finalmente terminamos nuestro descenso.
No sabemos si fuimos los primeros en bajar aquellos rápidos o no, eso es lo de menos, lo que sí sabemos es que a pesar de que no aparezca en libros ni guías, se trata de un rio muy muy interesante.
Un día después, por la mañana descansamos y tras pescar algunas truchas a la tarde en el rio, nos acercamos a Pollfoss a buscar internet gratis (aunque con lo que nos costó el zumo, ya pagamos lo suficiente como para el zumo, menú y una bicicleta si hiciese falta… la ruuuiiina!!!) y decidir lo que hacer los días siguientes.
Un día más tarde, Eric se bajo un salto de unos 15 m en Tora Bora, que más difícil que el salto en sí era todo lo que conllevaba debajo en caso de liarla lo más mínimo. Unos 400 metros de rampas, rocas y cascadas con caída en roca. Por suerte todo fue bien, y tras un montaje considerable de cuerdas para salir desde la poza hacía la parte de fuera, vuelta a por la merienda.
Esa misma tarde realizamos el descenso inferior que terminaba en Pollfoss, que la gran cantidad de agua que había en la zona lo hacían más interesante de lo habitual. Todo fue bien, hasta que en un paso me metí en una especie de cueva con piragua y todo. Tras varios intentos y quedarme volcado contra la pared, decidí proceder al truco de soltar el cubre, hundir la piragua y con el peso salir por debajo. Lo que salió fue la piragua disparada de mi cintura y mientras veía como se alejaba me quedé un rato dando vueltas por ahí. Gracias al chaleco recomendado por Caroc y a los cursillos de natación a los que me apuntaron mis padres cuando era pequeño, pude salir con bastante estilo (algunos testigos comentaban que tenía cara de pato mareado, aunque estos sean de escasa fiabilidad).
Tras la nadada, de nuevo a la furgo y rumbo a Sjoa, que sería donde en un principio finalizaríamos nuestro viaje en lo que a kayak se refiere!
Llevamos a Eric a la estación del tren, ya que tenía el avión en Oslo a la mañana siguiente y tras ver que se quedaba en buena compañía, nos fuimos directos al rio en frente del “Kayak Kamp”. L a cantidad de agua era considerable e iba en aumento así que le sacamos el mayor partido que pudimos durante un par de bajadas.
No se trataba de un tramo complicado y la navegación era fluida, tanto que en unos pocos minutos ya estaban hechos unos cuantos kilómetros.
Los días en Sjoa iban de lujo hasta que nos acercamos al rio “Ula”. En un principio el plan era hacer otro descenso, pero por falta de agua cambiamos de planes y nos juntamos bastante gente para hacer el descenso.
Los tramos iniciales son suaves, llenos de rampas hasta que se llega al “Matze´s Drop”, un auto boof muy muy elegante que como no controles bien aterrizas en las rocas de la orilla… la cosa iba bien en Noruega y aunque el drop nos convencía bastante, no lo bajamos para asegurarnos llegar sin ningún rasponazo a casa (que ya con el tiempo que nos quedaba allí, los rasponazos no los disimulábamos ni con maquillaje) y una vez porteado este drop, en principio no quedaba nada donde poder liarla, el viaje parecía que iba a ir sin incidentes!
Tras el tramo de competición que lo hicimos unas cuantas veces para aprendernos las corrientes, llegamos a los saltos finales. Mikel fue primero y tras hacer una buena línea en los primeros dos saltos, en el tercero nos dimos cuenta de que le costaba salir, hasta que un inglés que estaba en la orilla vio que tenía el hombro fuera.
No hizo falta decir nada, para darnos cuenta los tres de que el viaje había terminado.
Fuimos a cambiarnos mientras veíamos sobre volar a un helicóptero muy cerca de nosotros en dirección hacia la parte superior del rio…
Nos despedimos de toda la gente que nos había ayudado y nos dirigimos al “State Oil”, donde nos juntamos con los del Team Pyranha, los Sutton, Ben Brown (que a pesar de tener el hombro también fuera, demostraba una gran agilidad para comerse las hamburguesas)… supimos que el helicóptero que habíamos visto hora y media antes iba dirección al “Matze´s Drop” a evacuar a un neozelandés que iba con ellos, quien se había fastidiado algunas cervicales debido a una mala caída, pero al parecer estaba bien.
Antes de lo esperado pero era hora de irnos de Sjoa, Paulo y yo nos hicimos un par de descensos más en plan “express” y a encender de nuevo el GPS.
Fueron días de turismo en los que paramos de nuevo en Voss para comprobar el agua que llevaba el “Double Drop”, bajamos alguna rampa del “Tyselva”, visitamos a mi primo Xabi en Bergen, estuvimos de barbacoa en una playa con él y con sus amigos de ahí… paramos en lagos, visitamos la costa Noruega y poco a poco fuimos volviendo a casa.
El domingo por la tarde llegamos a casa… con ganas, hambre y sucios como los dientes de los dromedarios, pero sobre todo con la sensación de que Noruega nos debe los últimos 5 días de piragüismo…
Estos días Mikel anda algo mejor del hombro, aunque se tiene que hacer una resonancia magnética y todo eso que una lesión de este tipo conlleva… a nosotros nos da cosa meternos con él, porque las veces anteriores que le ha pasado una cosa así, en la rehabilitación se ha puesto el doble de fuerte de lo que estaba antes, por lo que ahora calculamos que en unos meses se pondrá como el Terminator.
Paulo ha empezado inexplicablemente a estudiar Ruso, no sabemos por qué y Eric sigue remando y entrenando hasta cuando está dormido.
Por mi parte de vuelta al trabajo y a Donosti… y con nuevos nombres de ríos y países rondándome para el año que viene!
Y a vosotros, si habéis sido capaces de leer hasta este penúltimo párrafo, agradeceros, deciros que tenéis mucho merito por aguantar toda la chapa y que estoy a vuestra entera disposición para cualquier duda o pregunta que pudieseis tener en caso de querer ir a este increíble sitio llamado Noruega.
Por último también quería agradecer a Caroc Kayak por la ayuda que me ha ido ofreciendo los últimos años y destacar que todo el material que me llevé a Noruega ha vuelto intacto a pesar de la infinidad de rocas que han tenido el placer de conocer y de rascar!
Muchas gracias,

Jon Otamendi

Kayak por Noruega was last modified: Abril 7th, 2017 by Ramon Etxaniz

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